El casting de Pekín stress.

19 Noviembre 2009 por santip

Lo reconozco, me apunté al casting de Pekín Express.

Valoré las posibilidades. Por desgracia no era factible ir con mi mujer de acompañante; excedencias en mala época, dejar a las niñas sólas mucho tiempo, …

Así que opté por llamar al otro integrante de equipo ganador, un buen y, sin embargo, amigo.

Sus virtudes:

Escalador; acostumbrado a situaciones de tensión, a dejar su vida en manos de un compañero y sin problemas para dormir en cualquier sitio.

Baloncestista (o baloncestero, nunca lo he sabido, ni me ha importado); acostumbrado a jugar en equipo, competitivo y con dotes estratégicas.

Informático; al menos tiene la respuesta adecuada a cada pregunta.

“¿te vienes conmigo al pekín estress?”. “Vale, ¿Qué es eso?”.  Se me olvidaba otra virtud, se fía de mi aunque me conoce (¡inexplicable!).

Y no, no íbamos por el viaje, ni por los paisajes, ni para hacer amigos, íbamos por la pasta. Como todos los demás.

Nos llamaron por teléfono, nos pidieron una redacción y unas fotos. Guapos, bien plantados y con facilidad de palabra… eso creíamos que buscarían, pero no, nos volvieron a llamar. Y nos hicieron más preguntas y, hasta que comenzó el programa yo miraba el teléfono todos los días.

Al principio no pensaba verlo, “pues si no valgo para esto, no será tan importante”, pero mi tendencia al encefalograma plano me pudo (y el hueco del sillón, que me absorbe y no me deja levantarme).

Y vi a la pareja que nos había “sustituido” (dos tíos, aparentemente heteros, deportistas,… vamos, como nosotros pero en buena forma). Bueno, bien pensado creo que la pareja que nos había sustituido eran los otros, los mayores. Me parece que estamos diez años por encima (o por debajo) de los requisitos. Despotriqué un rato y me volví a enganchar al programa.

No lo voy a contar, quien lo sigue ya sabe de que va, quien no lo sigue no tendrá el menor interés en saberlo.

El caso es que los participantes se quejan de que otros: “van a ganar”, “siempre se creen los mejores”, “están compitiendo”. Y yo me pregunto: Si yo tenía claro desde el principio mi objetivo, ¿estos a que concurso se estaban presentando?

Pekín estress no es para viajeros/aventureros, esos ya saben donde y como viajar. Pekín estress es para “mataos” como yo, que no tienen ningún interés en el territorio, sino en el premio (vale, es demasiado pragmático, pero es así).

Y, con estos requisitos pregunto: ¿alguien en la sala que se venga conmigo al próximo Pekín estress?

“darsus prisa, que el casting empieza en diciembre”

Nostalgia.

23 Octubre 2009 por santip

Ayer recuperé mi judogui del siglo pasado (yo le calculo 1985), me lo puse, me subí a un tatami, de nuevo y, recibí mi primera clase de Aikido.

Hoy me duele casi todo el cuerpo, pero se agradece volver a practicar deporte de una forma casi continuada.

“¡Que inventen ellos!”

9 Octubre 2009 por santip

Dígase en voz alta, con gesto airado y grandes aspavientos de manos.

Dígase para justificar que nos convirtamos en un país de servicios. Donde lo único importante sea construir urbanizaciones junto al mar.

Dígase en cualquier barra de bar (o emisora de radio), si es posible, vociferando y con numerosa clá.

Dígase, acompañado siempre de la coletilla: “eso para los chinos”.

Y, luego, cuando sea verdad que han inventado ellos. Dedíquese a jugar al piedra, papel y manos, porque la tijera no deja de ser un invento.

¿Facilitar accesos?, ¡Pues vale!

8 Octubre 2009 por santip

Suponemos ser una sociedad democrática, a veces hasta parecemos civilizados.

Asumimos que los minusválidos existen.

Reconocemos que las aceras deben tener rebajes, no sólo por las sillas de ruedas; también por los ancianos con andador, y por las sillas de bebé, y por comodidad en general.

Y vemos que los empresarios parecen esforzarse en normalizar los accesos a sus establecimientos.

Y, si no hay acceso fácil, se prepara una rampa, y se advierte de su existencia.

Como en el ejemplo:

Que, para los que no lo vean bien, es un cartel amarillo avisando de la existencia de una rampa para minusválidos. El problema es que lo han puesto tan alto que apenas te percatas de que está.

Sin preguntarme cómo hace alguien en silla de ruedas para llamar la atención y que le pongan la rampa.