¿Seguro que es mala idea cobrar los rescates?

¡Atención, Spoiler! El siguiente artículo es un tocho. Es posible que sólo interese a gente de montaña (también es posible que tampoco). Lo aquí vertido no deja de ser una mera opinión.

Hace unos días (muchos, tampoco es cuestión de andar con prisas) se publicaba que la Generalitat iba a cobrar los rescates.  Ahora IU propone lo mismo a las Cortes de Aragón. Pero lo mismico, lo mismico, se lo juro.

Para quien no quiera desplazarse a los enlaces, enumero los supuestos en los que se haría efectivo el cobro:

– Si tiene lugar en zonas señaladas como peligrosas.
– Si las personas rescatadas o salvadas no llevan el equipo adecuado a la actividad.
– Si la persona que solicita el servicio lo hace sin motivos objetivamente justificados.

Y no, no veo cual es el problema.

Habitualmente surge la comparación de los accidentes de montaña con los accidentes de circulación.

Para conducir un vehículo (legalmente) debes aprobar un examen, teórico y técnico, y pasar unos controles de salud periódicos (también deberían repetirse exámenes, pero eso es otra cuestión). Además, estás obligado a suscribir un seguro que cubre, como mínimo (¿ya he dicho que son requisitos para conducir dentro de la legalidad?) los daños que tu vehículo pueda causar. Y, aun eso, no evita que en casos de negligencia o imprudencia, la compañía aseguradora no te exija pagar los costes (esto es potestad de las aseguradoras, en todos los casos).

Pero, no hablamos de conducir, sino de salir a la montaña.

Mi abuelo siempre dijo: “P’al monte, idea”. Que traducido viene a decir, “si vas al monte, entérate donde vas”.

La montaña es un territorio hostil. Ni es asesina, ni vengativa, ni taimada y cruel. La montaña no tiene sentimientos. En la montaña hay riesgos y hay peligros.

Vuelvo a los supuestos de cobro de rescate:

– Zonas señaladas como peligrosas: Que vaya más gente a la montaña no implica que esta se conozca mejor. Por eso la llenamos de carteles informativos, editamos guías y colgamos nuestras excursiones e  itinerarios en internet. Esto no implica que todo el mundo sepa donde va, pero se facilita mucho la elección del recorrido. Claro, que esto supone que debemos colocar aún más carteles informativos. De nuevo “civilizando” la naturaleza.

Claro, que en la senda de Ordesa, la que va a la Cola de Caballo,  se producen un montón de accidentes de montaña.

Si las personas rescatadas o salvadas no llevan el equipo adecuado a la actividad. ¿Y, el equipo adecuado, cuánto es? Mochila, cantimplora, brújula, mapa y gps, altímetro, linterna, ropa de abrigo, ropa de repuesto, saco de dormir, botiquín, crampones, piolet, raquetas, esquís, bastones, gafas, gorro, guantes, cuerda, arnés, mosquetones, empotradores, clavos, martillo, polainas, botas, calcetines, hornillo y pucheros,… y más.

Es mucho más sencillo simplificar y no marear a nadie. Si te vas a escalar a Riglos como si estuvieras en Morata, lo más seguro es que te falten cacharros. Eso es no llevar el equipo adecuado. Y te puedes hacer daño.

Si te metes en una ferrata a pelo; “para ver como va esto”. Eso es no llevar el material adecuado. Y, también te puedes hacer daño.

Si se te hace de noche andando por el monte, pero llevas ropa de abrigo y algo de comida, pues ya amanecerá. Aunque, también te puedes hacer daño. Pero si has salido en camiseta y sin agua, lo más seguro es que te hagas mucho daño.

Si la persona que solicita el servicio lo hace sin motivos objetivamente justificados.

Y, sí. A estos les metería un buen paquete. Todos los que llevamos algún tiempo andando por el monte nos hemos encontrado, al menos una vez, a individuos mal equipados, aparentemente sin aptitud para la zona en la que están y que, además, al ser advertidos de ello, te miran con soberbia y desprecio. Si no te contestan que te metas en tus asuntos, que tu no eres nadie para decirles nada.

Sin contar la mala leche que se me pone si oigo a algún imbécil presumir de “ir al monte con la mujer y los niños, y como estábamos cansados, llamamos al helicóptero.”

Hoy día, con un vistazo a internet, puedes saber con bastante seguridad el tiempo que hará dentro de unos días. Si las previsiones son malas, y aún así te vas al monte, eres bastante imprudente.

Pero, claro, además del esteril debate sobre si los rescates deberían ser gratuitos o no, sobre la idoneidad de ayudar a “imbéciles que se juegan la vida por gusto”, y la necesidad de discernir quién decide lo que es imprudencia y lo que no, y la duda de a quien se cobra el rescate de un cadaver,… hay que contar con la gente implicada. De momento el GREIM dice que su cuerpo está financiado por el Estado, que cobrar los rescates sería duplicar el coste. No sé que opinan otros rescatadores, quizá en Suiza o los USA, donde seguramente serán compañías privadas…

Pero, todo lo anterior sería palabrería si no doy mi opinión. Y opino que sí, que los rescates deberían cobrarse. Pero es una propuesta que no saldrá adelante, y menos en Aragón (perder una cierta cantidad de visitantes por “cuatro euros”, con lo contentos que estamos con el negocio de la nieve).

Mientras tanto, no estaría de más enviar a los rescatados una nota con el coste de su rescate.

Y, matizo otro punto:

Hay dos tipos de peligros; objetivos (que vienen dados por el medio en que se desarrolla nuestra actividad) y subjetivos (que se basan en las actuaciones personales).

El montañero, que elige un objetivo difícil, para el cual está técnica, fisica y psicológicamente preparado se enfrenta a peligros objetivos, en su mayor parte.

Quién no tiene dicha preparación se enfenta, además, a muchos peligros subjetivos. Es decir, que tiene más posibilidades de pillar. Y, sí se podría tachar su conducta de imprudente o negligente.

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4 comentarios en “¿Seguro que es mala idea cobrar los rescates?

  1. Pues yo no estoy de acuerdo. Yo no comparo los accidentes en montaña con los de circulación, no creo que sean del todo comparables, pero si los comparo a los miles de rescates que se realizan todos los años en las playas españolas (que en conjunto cuestan más y que no se cobran).

    Además el que una zona sea peligrosa puede depender mucho de las condiciones ambientales. Una ladera que hoy se sube sin problemas por niños de 8 años, mañana puede ser complicada incluso con material. Habría que tener un cuerpo de agentes poniendo y quitando carteles…

    En cuanto al equipo, también es muy subjetivo, y depende del tipo de actividad, época, lugar y persona.

    Lo que si veo bien es que a quien haga uso innecesario o abusivo se le sancione, de la misma forma que quien llama a los bomberos por hacer la gracia se le multe.

    Además, este tipo de legislaciones se presta a muchas interpretaciones, por lo que cada intento de cobro acabará en los tribunales, y vista la especialización de los tribunales, los resultados pueden ser muy diversos y contradictorios.

    Por cierto, en USA los rescates generalmente los hacen voluntarios, usando los medios aéreos (si son necesarios) del ejército.

    Un saludo.

  2. He intentado desvincular los accidentes de tráfico con los de montaña. Al intentar amontonar tantos conceptos, seguramente no lo he conseguido.
    Básicamente coincidimos, cobrar (sancionar) los usos innecesarios o abusivos.
    Lo que sí sugiero es la idoneidad (conveniencia, ¿necesidad?) de suscribir un seguro.
    Desconocía el sistema de rescates americano, he presupuesto que lo hacían empresas especializadas (ya ves, esa manera de ver negocio en todo).
    Gracias por tu comentario.

  3. Pero una cosa es cobrar los gastos de rescate en supuestos no definidos, ambíguos y subjetivos, y otra cosa es sancionar (multar) con cantidades preestablecidas y en supuestos de uso indebido o abuso previamente legislados.

    Si el mensaje que se manda es “asegúrese o le cobramos”, lo que la gente va a entender es “me aseguro y puedo hacer lo que me de la gana que no me cobran nada”.

    Eso no es prevención. Prevención es formación, información y vigilancia.

    En muchos sitios de Europa puedes ver como policias hacen darse la vuelta a personas que no están equipadas de acuerdo al lugar y condiciones del mismo.

    Aquí sólo ves policias en la montaña (con la excepción del GREIM)multando en aparcamientos y en algunas estaciones de esquí (vaya, ¿eso no es un recinto privado?).

    Si quieren prevenir, que se ponga alguien en Agosto en la ruta del cares, y que prohiba el paso a quien no lleve agua suficiente o calzado adecuado.

    Pero en realidad este debate es una cortina de humo, que desvía la atención del verdadero motivo de todo esto, que no es otro que conseguir mayor número de federados.

    Todas estas noticias suelen producirse en el último trimestre del año. Curioso, cuando la mayor parte de salidas a la montaña, sobre todo de gente digamos “menos formada” y la mayor parte de los rescates se produce en verano.

    Un saludo

  4. Las compañías de seguros tienen la potestad de cobrar los gastos al causante del estropicio. Es decir, asegurarse y hacer lo que te de la gana, no sale gratis (aunque no suelen volverse contra el asegurado).
    En Cataluña la ley lleva varios años aprobada, cada cierto tiempo vuelve a escucharse que se van a llevar a cabo los cobros.
    Lo de Aragón no deja de ser una copia y, además ahora, con la clara apuesta por el “turismo de nieve” (que en verano será “de montaña”) no creo que llegue a hacerse efectiva.
    No veo que nuestras posturas sean diferentes, si los montañeros están preparados el rescate sería una incidencia; si no hay preparación, el rescate es casi seguro (generalizando, claro) y, entonces se daría un supuesto de negligencia, imprudencia o abuso.
    Conseguir mayor número de federados, puede que sea el objetivo, también es posible que, con más licencias se consiga abaratar el precio del seguro.
    Es curioso el ejemplo que pones de Europa, aquí no hacemos caso a nadie que no lleve pistola (y, muchas veces, ni siquiera). A los forestales se les increpa por avisar de que determinada zona está protegida o que no se deben llevar perros sueltos. A los guardias de refugio se les mira con rencor si dicen que determinada ascensión excede de las capacidades de los excursionistas. Incluso, un ejemplo cercano y playero; el acantilado que cayó este verano sobre varios bañistas, el socorrista fue a avisarles que la zona era peligrosa y no le hicieron el menor caso.

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