La adaptación a los nuevos tiempos.

En tiempos de crisis son las empresas que se reciclan las que mas oportunidades tienen de sobrevivir.

Creatividad, imaginación, alianzas, sinergias,… Son palabras que, en situaciones difíciles alcanzan el máximo de su significado. Este hecho no es exclusivo de empresas modernas. Cualquier empresario, emprendedor y dispuesto, puede gestionar con éxito estas características.

Existen multitud de ejemplos, publicitados de forma conveniente, en las páginas económicas. Por eso es tan gratificante, y educativo, encontrar reportajes acerca de este tipo de empresas, fuera de los circuitos habituales.

Definir que llamo mi atención no es fácil, quizás fueron detalles. El hecho de que no estuviera etiquetado como ‘another bored japanese engineer ‘ (en la red hay miles de aburridos videos de aburridos ingenieros japoneses, BJE, describiendo sus aburridos inventos, y solo describiendo, ni una foto ni un croquis), el extraño peinado, o su nombre: ingeniero Kabuto, Hellmets ltd.

El niño (y el friki) que hay en mi, relaciono todos los datos en un único nombre, MAZINGER.

No, no se trataba de Koji, sino de su hermano Siho. Al mas puro estilo BJE, en japonés, sin editar y con un estilo de entrevista donde nadie hace las preguntas, Siho Kabuto repasa su biografía.

Me he tomado la libertad de traducir sus palabras, no porque dude del dominio del idioma japonés que puedan tener mis lectores, sino por ahorrar datos técnicos que no vienen al caso, evitar silencios y, por poder apostillar y aclarar conceptos.

– “Claro que fueron buenos años. Todo el día rodeado de gente que se dedicaba a salvar el mundo.

Mi abuelo era un científico famoso, me dejaban construir robots con piezas de deshecho… Las piezas de Mazinger. ¿Te imaginas?

Mis juguetes eran más grandes que una casa. Y mi hermano era un héroe…

La verdad es que se nos estaba empezando a ir la cabeza. Mi abuelo era bastante permisivo.

Por suerte, cuando murió, el señor Yumi nos tomo a su cargo.

Koji solo pensaba en su mazinger, planeador abajo y a destruir brutos mecánicos y le quedaba poco tiempo libre, pero a mi me obligo a estudiar.

A los 17 había terminado ingeniería, física y me quedaba una asignatura de empresariales.

Ese verano comencé a trabajar en serio en el laboratorio. Las cuentas reflejaban una ruina absoluta.

Al principio recibíamos subvenciones del gobierno, y una ayuda de la asociacion de constructores… Y montones de quejas de particulares y asociaciones; greenpeace, pescadores, trafico aéreo, …

Eso no daba buena imagen y, poco a poco nos retiraron los fondos. Aún así, habíamos conseguido subcontratar parte del laboratorio para fabricar piezas para otras empresas…

Por supuesto, el Dr. Infierno estaba igual, así que celebramos una reunión secreta para firmar un armisticio…

Fue el peor momento de mi vida… Resulta que las piezas que fabricábamos eran para él.

El Dr. Infierno era nuestro otro abuelo, y, por el miedo de dejarnos en la calle, dos huérfanos como éramos (Koji y Siho), ambos abuelos idearon el plan para “dejarnos algo en herencia”.

¡Una bomba entre las manos! No podíamos seguir así, si alguien se enterase…

Tras varios días de discusiones, decidimos cerrar el laboratorio del Dr. Infierno. Hacer que Mazinger lo destruyera y “simular” la muerte del Dr…

Hoy puedo contarlo todo, murió hace dos años, al final no era tan malo, estuvo de presidente de la escalera al menos una década y nadie se quejaba.

Reconvertimos el laboratorio en fábrica de coches. Lo más difícil fue convencer a los técnicos de que no era necesario que los faros lanzasen rayos láser y detalles así.

¿Koji? No supo aceptar el cambio. Al principio estuvo probando los vehículos nuevos. Chafaba más de los que conducía…

Lo de Sayaka conmigo tampoco lo llevó muy bien. Aunque se veía venir, ella nunca le dio bola. Empezó a darse a la bebida con Boss. Entablaron una relación muy “especial”.

Yo creo que eran demasiado “machos”, ya me entiende.

Actualmente viven entre Chueca, Tailandia y San Francisco. Juntos, claro, y se les ve bastante bien. Cuando dejó la clínica de rehabilitación comenzó como agente del Barón Ashley…”

Estos dos últimos párrafos son un breve resumen de todo lo que dijo.

A veces pienso que no debería haberlos trascrito, pero, si Siho lo contó, supongo que no les importa que se sepa.

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