Camino a Santiago.

Nota del autor: Si te quieres ahorrar la lectura, puedes ir a las fotos: (para los que no saben navegar por internet; ESTA foto es la que hay que pulsar para ir a la galería)

¿Nos vamos a recorrer el camino de Santiago?

Para mi es sencillo, comenzó hace bastante más de cuarenta años en la calle Palafox…

No, el de Santiago, de Compostela.

[mode apuntarseaunbombardeo ON] ¡Vale! [mode ¿yasébienloquehago? ON]

Así que, como en toda aventura moderna, lo primero es consultar Internet.

Visitar páginas, leer foros, bajar fotos y, olvidar todo lo leido y visto, dejar los apuntes en un rincón y lanzarse al mundo, que para eso es aventura.

Por supuesto, la preparación es importante, listado de material, pesaje…

y llevar lo que te da la gana, porque a última hora te pilla el tren y no has preparado la mochila.

Salimos tarde de Zaragoza. Tuvimos que pasar noche en León. Que tiene un barrio que no sé porque llaman Húmedo, a la mañana siguiente tenía mucha sed…

Y de León a Galicia, lluvia. “Muchisma” agua. Tanta, tanta…

… que pensé que nos había tragado un agujero negro y habíamos llegado a Orlando…

Pero no, tras recorrer el pueblo, conseguir el papelico donde nos pondrían los sellos, pasar tres veces por delante del coche para asegurarnos de que estaba bien aparcado, preguntar dos veces y comprar plátanos en el Dia%, encontramos el camino.

 

No sabía si meter pecho o sacar tripa, así que la foto ha salido, como ha salido…

Y, china chana, comenzamos a caminar.

¿Ya he dicho que he pasado tres veces por delante del coche? Pues eso, al (buen) rato de estar caminando decido que me lo he dejado abierto.

¿Seguro? ¿Abierto? Seguro, abierto. Así que tomo la decisión lógica “que me bajo, cierro y vuelvo…”

En efecto, estaba cerrado y bien aparcado. Gracias por confiar en mi intuición.

Pese a mi mismo conseguimos llegar a 99 Km de nuestro objetivo.

 

 

Que ya sé que “el mínimo” son 100 kms, pero el mojón del 100 estaba lleno de “Señoras que se hacen foto en el Km 100 y no dejan que nadie se acerque”.

También encontramos albaricoques cerca.

Sólo uno y anunciado así, tenía que ser espectacular.

Al principio piensas que te has equivocado al elegir el equipo,

pero la realidad te demuestra lo contrario.´

Pensé ir fotografiando la basura que había tirada por el camino

 

pero comprendí que no tendría memoria suficiente.

La primera etapa va llegando a su fin.

Pasas el puente y empatizas con Rocky.

 

Debía ser el cansancio, pero no acierto a descubrir el deporte que se ve desde estas gradas:

 

Noche en el albergue, calor, ronquidos, ronquidos, calor, despertarse todos a la vez… ¡Vámonos!

En cuanto clareó tuvimos que rendirnos a la evidencia.

 

Estábamos ahí.

Segundo día sin mucho problema, buen ritmo, pies bien. Y llegamos a Palas.

 

Salvo por la multitud que esperaba a sellar la credencial. No me gustan las aglomeraciones.

El tercer día de camino, nos esperaba un santo de gran devoción en Galicia.

 

San Pulpo, venerado en varias “parroquias” de Melide.

Y tras una etapa de continuas subidas y bajadas llegamos, por fin, a Arzua.

 

Leyenda del camino:

Van un japones y uno de las Cinco Villas y, de cada cacharro que ven en el suelo dice el japonés: ” con eso, en mi país, hacemos un tomavistas”, ” con eso, en mi país, hacemos una placa solar”… Y le dice el de las Cinco Villas, “pues con esa chapa de cerveza, en mi pueblo hacemos un tren”. “¡No me lo creo!”. “Cógela”.

Y cuando se agacha el japonés, lo sodomiza. “¡Chácala, Chacala!”. “¡Piiii, piii!”

La prueba de que es cierto:

 

La principal ventaja del camino es que no necesito acordarme de mi nombre.

 

Se repetía la costumbre, andar, dormir, ronquidos, ronquidos, andar….

Hasta que empieza a terminarse el camino.

 

Es cierto, desde el Monte do Gozo, se ve Santiago.

 

La Catedral no se ve bien, la tapan unos árboles. Propuse talarlos y nadie me secundó.

Al parecer mi incontinencia verbal es legendaria, así que J.R. Lucas mandó una unidad móvil para entrevistarme.

 

Bueno, igual no fue así del todo, pero estuve un ratico hablando por la radio.

Algo se debían temer, ya que a la segunda pregunta se cortó la comunicación. En fin.

Ya sólo quedaba bajar, media horica (el tiempo perdido con la radio, había que recuperarlo)

 

Buenos recuerdos del camino. Tuvimos suerte de encontrarnos con gente muy maja; Ramón, andorrano de Barcelona;  la “coja” de Gerona y su hermano; Ricardo el Malagueño; Sergio;  las chicas de Santiago; los colombianos;  los del Juana Tour; la alemana. Hasta las del grupo de “faithbook” y la señora, operada de la risa, que pensaba que todo el mundo se le colaba.

Y, por supuesto, los compañeros de viaje, Marisa, inseparable, y Lino y Toni, que intentaron seguirnos el ritmo (pobretes).

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3 comentarios en “Camino a Santiago.

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