Cálcese bien…

… o se puede calzar un buen guarrazo.

Unos días antes de emprender el camino de Santiago, me cargué las zapatillas que pensaba llevar.

Buen momento, viejas, gastadas… Pero, había que cambiarlas. Mi primera idea era marchar con las de correr. Octubre, posibilidad de lluvias, barro… Mala idea.

Así que, aunque mi primera opción eran unas de trail running, la economía (y el uso posterior, correr es de cobardes) las desaconsejaban.

Encontré una opción razonable, cómodas, con membrana, y ligeras,

que tenían una suela majica:

Los primeros días de uso se portaron bien. En Galicia no nos llovió ningún día. Así que no pude probarlas como se merecían.

Y, hoy, que se me ha ocurrido dar un paseo por los alrededores del pueblo, casi me estampo por un patinazo inesperado. Ayer llovió.

En casa nos hemos sentado los tres, la derecha, la izquierda y yo, a analizar el motivo.

Resulta que ese bonito cambio de color en la suela, que debería ser de un caucho de diferente densidad no es sino… Pintura.

En efecto, lo poco desgastados que están esos tacos muestran que debajo del amarillo, aparece el negro del resto de la suela.

Señores de decathlon. vale que juegan con unos precios competitivos, pero una suela bicomponente es de dos materiales, no  de dos colores, eso es bicolor.

Señores de decathlon, la pintura resbala. Y, como decimos en mi pueblo, esbariza.

Seguiré usandolas hasta machacarlas, primera ley del pobre, pero he perdido la confianza en ellas.