¿Hacia dónde vamos?

Hablar de tendencias en el 2.0 es propio de presuntuosos y de gurús (aunque “gurú presuntuoso” son dos palabras que no he escuchado nunca juntas)

Antes de aventurar el futuro, deberíamos estudiar el pasado. Los últimos veinte años conformarían un muestrario adecuado. El hecho de que la web se considere 2.0 desde hace poco más de cinco años es irrelevante.

Si ha muerto “Second Life” nada es eterno. Eso y que el papel está acabado son verdades incuestionables.

Pero, desde mi pedestal de pedante pedestre, voy a aventurar cinco tendencias hacia las que se dirigirá el Social Media en un futuro próximo, en los próximos seis meses más o menos.

– 1ª tendencia: Mashup. Todas las redes estarán imbricadas e interactuarán entre si. No importará tanto que seas de esta o de aquella. No necesitarás tener dieciséis perfiles diferentes. Toda tu información será compartida y pública (incluso aunque no lo desees). Seguramente google será propietario de todas ellas.

– 2ª tendencia: Everywhere. La geolocalización dejará de ser tendencia para convertirse en hábito. Resultará imprescindible la muestra continua de tus movimientos. El móvil sustituirá a los brazaletes de localización. Imprescindible para tus amigos, para tu mujer y para la banda de sicarios que quiere secuestrarte (es posible que los haya contratado google, por resistirte a utilizar sus aplicaciones).

– 3ª tendencia: Up-to-date. Los dispositivos estarán configurados para acceder a las redes de forma predeterminada. Sin pasos intermedios. Android y Chrome serán mayoritarios en todos los dispositivos. Apple mantendrá la cuota de mercado, pero sus apps serán de pago (y puede ser que las programe Google).

– 4ª tendencia: FeedBuzz Syndrome. La ingente cantidad de información que podríamos perder en un sólo minuto sin conexión, creará una nueva patología psiquiátrica. Google Pharmacians destinará gran parte de su presupuesto a crear medicamentos paliativos. Las clínicas de desintoxicación sólo podrán ser localizadas con Google maps.

– 5ª tendencia: CONQUISTAR EL MUNDO. Pero, en realidad, esto no pasará nunca. No. ¿Quién va a querer conquistar el mundo? ¿Google?


La princesa en su torre.

“Eba una bez”… una princesa que vivía en su alta torre. En el centro de un gran castillo rodeado de fosos y zarzas.

La princesa, que se llamaba Granmarca, llevaba años viviendo de la imagen que sus antecesores habían creado.

Pero, la princesa, como todos los que están arriba, no podía vivir sin comprobar, a diario, que seguía siendo la más importante.

“¿Espejogle, espejogle, quien es la princesa más famosa y conocida del mundo?”

Hace pocas noches, un alarido recorrió el castillo. El gabinete de crisis acudió a la alcoba de la princesa, que lloraba desconsolada.

“¡Estoy en la cuarta posición….! ¡En la cuarta!”

“Pero eso es imposible, princesa.” Dijo el consejero Directorgeneral.

El consejero Relacionespúblicas contestó: “Ayer mismo envié a mis heraldos, casa por casa, para recordar a todo el mundo lo maravillosa que sois princesa Granmarca.”

“¡Pues mi popularidad ha bajado! ¡Y mucho!” Gritó la princesa. “Mago Marketín, haz algo.”

“Antes de tomar una decisión, deberíamos enviar encuestadores a todas las aldeas, para saber que piensa la gente.” Dijo el mago Marketín.

“Pero, eso llevará demasiado tiempo.” Replicó el consejero Directorgeneral.

“Si me permiten”, intervino un joven paje, “todos los días bajo al mercado y recorro las calles. Desde hace días las princesas Pequeñamarca, Nuevamarca y Marcacasidesconocida, están en el mercado. Hablan con la gente, les preguntan por sus cosas. Se interesan por ellas.”

La risotada fue general. El mago Marketín tomó la palabra en nombre de todos cuando dijo: “Pequeño Dospuntocero, siempre has ido junto al consejero Relacionespúblicas, muchas veces has trasteado por mi laboratorio, y, aún así, no has aprendido nada. Si está es tu idea, es mejor que abandones el castillo.”

El joven paje abandonó el castillo.

Al día siguiente los heraldos de la princesa fueron expulsados de todas las aldeas.

Las zarzas continuaron creciendo alrededor del castillo hasta que impidieron la entrada (y la salida) del castillo.

La princesa sigue en su torre. Cada noche grita desesperada, aunque ya no consulta su popularidad. Sería inutil, nadie se acuerda de ella.

Me molesta que me insultes.

Me molesta que me insulten. Sobre todo me molesta que me llamen tonto en la cara.

Y, la verdad, llevo unos días bastante enfadado.

– Reducimos la velocidad a 110, para consumir menos, que se están acabando las reservas mundiales. Pero, esto hace quince años que se está diciendo. ¿Se han dado cuenta ahora? ¿Y la capacidad de raciocinio de los humanos? Pues claro que un montón de imbéciles corren mucho, pero, les aseguro que a mi me cuesta cien euros más circular. No se preocupen, que correré menos. Y, pon un transporte público en condiciones, que tengo un autobús cada media hora y me cuesta cuarenta y cinco (45) minutos llegar a destino.

– Aconsejamos a los jóvenes irse a trabajar a Alemania, que necesitan gente preparada. Claro, los que pueden mover la economía, que se vayan fuera. ¡Con dos cojones!

– Dice el rey que hay que ir a estudiar fuera. Una forma sibilina de decir que la enseñanza en este país no vale para cascarla.

– Vamos a trabajar cuatro días a la semana, para ahorrar energía. ¿Quién va a trabajar cuatro días? ¿El comercio queintenta abrir hasta los domingos? ¿la GM? ¿O la administración? ¡Vamos, no me jodas! Que todos sabemos las facilidades que dan las empresas para la conciliación familiar, ¿cómo no van a poner su granito de arena en esto, que es tan importante?

– De la ley Sinde, no hablo, hay gente mucho más capacitada que yo para hacerlo.

– Pero, no pasa nada, la oposición tiene ideas mucho mejores. De momento parece que van a adoptar el hastag #psoecaca.

Luego dicen que lo de Egipto ha sido por la falta de libertades, pero yo me acuerdo, contínuamente del imbécil que fumaba dentro de un polvorín.