La princesa en su torre.

“Eba una bez”… una princesa que vivía en su alta torre. En el centro de un gran castillo rodeado de fosos y zarzas.

La princesa, que se llamaba Granmarca, llevaba años viviendo de la imagen que sus antecesores habían creado.

Pero, la princesa, como todos los que están arriba, no podía vivir sin comprobar, a diario, que seguía siendo la más importante.

“¿Espejogle, espejogle, quien es la princesa más famosa y conocida del mundo?”

Hace pocas noches, un alarido recorrió el castillo. El gabinete de crisis acudió a la alcoba de la princesa, que lloraba desconsolada.

“¡Estoy en la cuarta posición….! ¡En la cuarta!”

“Pero eso es imposible, princesa.” Dijo el consejero Directorgeneral.

El consejero Relacionespúblicas contestó: “Ayer mismo envié a mis heraldos, casa por casa, para recordar a todo el mundo lo maravillosa que sois princesa Granmarca.”

“¡Pues mi popularidad ha bajado! ¡Y mucho!” Gritó la princesa. “Mago Marketín, haz algo.”

“Antes de tomar una decisión, deberíamos enviar encuestadores a todas las aldeas, para saber que piensa la gente.” Dijo el mago Marketín.

“Pero, eso llevará demasiado tiempo.” Replicó el consejero Directorgeneral.

“Si me permiten”, intervino un joven paje, “todos los días bajo al mercado y recorro las calles. Desde hace días las princesas Pequeñamarca, Nuevamarca y Marcacasidesconocida, están en el mercado. Hablan con la gente, les preguntan por sus cosas. Se interesan por ellas.”

La risotada fue general. El mago Marketín tomó la palabra en nombre de todos cuando dijo: “Pequeño Dospuntocero, siempre has ido junto al consejero Relacionespúblicas, muchas veces has trasteado por mi laboratorio, y, aún así, no has aprendido nada. Si está es tu idea, es mejor que abandones el castillo.”

El joven paje abandonó el castillo.

Al día siguiente los heraldos de la princesa fueron expulsados de todas las aldeas.

Las zarzas continuaron creciendo alrededor del castillo hasta que impidieron la entrada (y la salida) del castillo.

La princesa sigue en su torre. Cada noche grita desesperada, aunque ya no consulta su popularidad. Sería inutil, nadie se acuerda de ella.

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5 comentarios en “La princesa en su torre.

  1. Impresionante… de verdad, impresionante. Joder, es buenísimo. ¿Dónde tenías escondido a este artista?

    No, en serio. ¿Dónde lo tenías escondido? La policía está tras su pista. Lo encontrarán tarde o temprano.

  2. Acabo de encontrarte solo con tres años de retraso. Es lo que tiene el despistamiento endémico ya perdonarás pero es que me quedé en las dos cervecicas y todavía no se me ha pasado la resaca.
    Saludos a la familia y mis condolencias a la princesa Granmarca.

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