Un par de días malos.

El lunes tuve apetito, últimamente no era muy común.

Guiso de pollo con todas las verduritas batidas en el caldo. Sigo siendo vegetófobo, pero me dejo “engañar”.

El lunes por la tarde no encontraba una postura que me aliviase. El lunes por la noche no pude dormir. El martes por la mañana no pude levantarme…

El miércoles pensé que dos días sin comer eran demasiado e intenté comer media manzana, la vomité entera (esto es un juego de palabras, para desdramatizar).

El jueves tuvimos consulta con el cirujano. Utilizo el plural. La enfermedad es mía, pero el desasosiego es compartido. Me explicó algo que no sabía, el intestino delgado propulsa los desechos, y con bastante fuerza. El tumor, Arturito, no está anclado a ninguna parte, así que la fuerza de propulsión lo empuja, retuerce… Solución, comidas poco copiosas de bajo residuo.

El martes visita con el anestesista.

Progresamos adecuadamente.

 

Esto se arregla cortando y pegando.

Jueves, de nuevo.

Tres centímetros, ulcerado, cortar y empalmar. Como resumen no está mal. Quitamos de aquí, estiramos, empalmamos.

Luego me tirará la sisa o algo, pero me han dicho que hay metros de sobra, que no me preocupe.

Es buena noticia. No afecta órganos cercanos no es muy grande y, además, hemos tenido suerte.

Si no se invagina y ulcera no hubiera provocado molestias, y no se hubiera buscado.

Ei viernes pasó a comité de tumores (vaya nombre) y la semana que viene nos dirán fechas de ingreso.

Al menos mortal, mortal, no es. Aunque me voy a morir, como vosotros, por oxidación, de esto hay posibilidades de librarse.

Hoy toca, además contárselo a mis hijas. A las pequeñas les he dicho más o menos lo que hay, que tengo un bulto en la tripa, que me lo van a quitar y que igual me tienen que poner unas medicinas para que no vuelva a crecer.

La peque me ha dicho que ya estoy muy delgado, que si es un bulto se tenía que notar.

La familia ya se ha ido enterando también. Ya he recibido llamadas de tipo “monólogo melodramático”, de esas que, cuando necesitas mantener la moral alta, te conducen a pensar en el suicidio.

El jueves que viene, más.

Mi primer TAC chispas.

Hoy tocaba TAC, mi primer TAC chispas.

He firmado un “consentimiento informado”… te van a pinchar un líquido, igual te sienta mal,… pero si no quieres no firmas, no te hacemos el TAC y tan amigos, tú te vas con tu tumorcico a ver quién te cuenta cómo es y nosotros seguimos con lo nuestro…

Bueno, tampoco es así, hay un riesgo en el contraste, asumible, pero debes conocerlo. Y hay un porcentaje infinitesimal de que pase algo grave, y te lo tienen que decir.

Infinitesimal, como que te toque la lotería, te caiga un rayo o te nazca un Arturito en las tripas.

Son cosas que pasan, a veces, a otros.

 

El caso es que vas allí, pensando que te van a meter en un tubo. “y sobre todo estate tranquilo, que te conozco, que no puedes parar quieto, que si te mueves no vale”.

Y tú, que te consideras el tío más relajado del mundo y sabes que no te vas a mover más de lo necesario, te encuentras en modo verborréico compulsivo porque estás más nervioso que un flan de gelatina (si esa aberración culinaria existe).

 

Total, que el tubo es una rosquilla, que ni da claustrofobia ni nada. Ni, afortunadamente, es Stargate, porque no me veo yo, en otro mundo con una bata de hospital, los calcetines y las botas. Que iba a parecer el autoestopista galáctico pero sin toalla.

 

Y el contraste, otra decepción. Trans-pa-ren-te. ¡Que es un contraste! Yo esperaba, pálido como soy/estoy, un color oscuro, o algo que se viera en la oscuridad, pero no, transparente.

 

De todas maneras, me pasé toda la tarde meando a oscuras, por si era fosforescente y no me lo habían querido decir. Hoy ya estoy casi convencido de que no, no era fosfi. Eso o retengo mucho.

 

Arturito is coming

“Tienes un tumorcico en el ciego”,

Te lo dicen en diminutivo, como si así el impacto fuera menor. De hecho lo es, aún no he asimilado la frase y ya estoy pensando en bodegas… Ciego del Rey. ¿De dónde vendrá ese nombre?

A mi ya me extrañó que nada más terminar la colonoscopia me dieran cita para el día siguiente. “mañana consulta”, no, mañana jueves no, el jueves que viene. “No, no, mañana, mañana”.

 

Lo de la colonoscopia es otra historia, tus amigos, los que ya han pasado por ello te cuentan que meten una cámara con una pinza para biopsias y te llenan el intestino de aire. Yo me imagino una betacam, con un compresor de hinchar ruedas de coche y unas pinzas de cocina. Cada uno lo que conoce. Luego no es tan grande, por lo menos lo que enseñan, aunque, como me durmieron, lo mismo podía ser lo que había pensado.

 

Desde septiembre tenía molestias abdominales que, algunas veces se convertían en dolores agudos, pero, había entrado en estado jubilado: pues me duele; pues será vesícula; serán divertículos, que yo tengo y duelen más que la vesícula…

 

El jueves sabré más cosas, si es como un garbanzo o como un R8 (el de renault, mi padre tenía uno azul y yo pensaba que era muy grande). La cantidad de malignidad que tiene. Si es parte de un plan para conquistar el mundo. Si me lo quitan y me ceban de química o si me ceban de química y me lo quitan… o cualquier combinación que se pueda hacer con química y cirugía.

 

Mira que me lo decía mi padre, “no vayas al médico, que te encontrarán algo”. Yo, como buen hijo, ya le hacía caso, ya, pero dos noches sin dormir me encaminaron a urgencias.

2014-11-15 74kilos
74 kilos, me estoy quedando delgadito. demasiado delgadito.

 

Y ahí estaba yo, acompañado de Marisa, viendo la foto de mi inquilino, y pensando cómo llamarlo. Es muy pálido, como los cocodrilos de las alcantarillas, y feo. No me importa que sea feo, la belleza está en el interior, pero es que incordia bastante. He decidido llamarlo Arturito. Blanquecino, redondito… ¿Para qué voy a atender a mi cambio de vida si puedo seguir teniendo referencias frikis?


Ahora mismo tengo en casa un cargamento de nolotiles que como me pille la DEA la liamos y un montón de preguntas en la cabeza. Y dolor, que me sigue doliendo el jodido.