Un par de días malos.

El lunes tuve apetito, últimamente no era muy común.

Guiso de pollo con todas las verduritas batidas en el caldo. Sigo siendo vegetófobo, pero me dejo “engañar”.

El lunes por la tarde no encontraba una postura que me aliviase. El lunes por la noche no pude dormir. El martes por la mañana no pude levantarme…

El miércoles pensé que dos días sin comer eran demasiado e intenté comer media manzana, la vomité entera (esto es un juego de palabras, para desdramatizar).

El jueves tuvimos consulta con el cirujano. Utilizo el plural. La enfermedad es mía, pero el desasosiego es compartido. Me explicó algo que no sabía, el intestino delgado propulsa los desechos, y con bastante fuerza. El tumor, Arturito, no está anclado a ninguna parte, así que la fuerza de propulsión lo empuja, retuerce… Solución, comidas poco copiosas de bajo residuo.

El martes visita con el anestesista.

Progresamos adecuadamente.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s