Mind’s power

Lo curioso del cuerpo humano es esa ligera disociación entre física y psíquica.

Da igual lo fuerte que sea nuestra mente, si el cuerpo no puede responder al esfuerzo que se le exige, sucumbirá.

Y viceversa, un cuerpo muy fuerte puede hundirse si la mente no cree en sus capacidades.

En mi caso está todo “desordenao“.

El cirujano me dijo que hiciera vida normal, y yo, por vida normal, entiendo lo mismo que hacía antes de la operación; correr veinte kilómetros, pegarme una “panzá” de monte, vamos, lo normal.

Pero se me generó la dicotomía. La cabeza me pedía más y el cuerpo me respondía. Y entró la tercera en discordia, la prudencia. “Descansa. Baja el ritmo. Déjalo para mañana. No fuerces tanto…” ¡Qué pelma es la pobre conciencia!

Y en esas estaba peleando física y psíquicamente contra mi prudencia cuando me hicieron una oferta: “no voy a correr mañana la del Roscón, ¿quieres el dorsal?”. Mi cuerpo dijo . Mi cabeza dijo . Y mi prudencia dijo… ¿qué dijo? ¿Quién quiere escuchar lo que dice la prudencia, cuando puedes correr una 10k?

Vale que hace apenas un mes que he salido del quirófano. Vale que llevo desde octubre sin entrenar. Vale que no las tenía todas conmigo. Pero…

10 kms en menos de una hora. Con buenas sensaciones. Con fuerzas para apretar en el último mil.

Y la alegría de entrar en meta con mi amigo Pacheco. (Si no es por sus problemas gástricos no lo consigo).

Para empezar el año haciendo vida normal.

 

Decir las cosas.

Cuando conté mi dolencia (¿A que así parece menos?) en Facebook algún amigo me dijo que era un poco bruto. Que había dado un revolcón al sistema. Que había quien se había dado cuenta de que todo no era Candy crush y fotos de gatetes.

Lo cierto es que lo hice con dos motivos.

El primero, el lógico. Avisar en una sola vez a todos mis amigos. Contárselo a la familia ya me agotaba bastante y se me hacía muy cuesta arriba.

El segundo, el experimental. Si puedo decir que estoy resfriado puedo decir que tengo cáncer.

No sé si alguien se habrá molestado. No me lo han hecho saber. Pero tampoco me preocupa mucho. Si así ha sido, lamento su desapego de la realidad.