Mi primer maratón Chispas.

Ayer corrí mi primer maratón.

Hoy, con la adrenalina un poco más sosegada, y empezando a sentir las piernas, voy con la crónica.

Tenía pensado correrlo a los 50, por aquello de los números “especiales”, pero tuve una oportunidad y me acordé de una frase que siempre decía mi abuela: hazlo ahora, que hay muertes repentinas.

En algún momento de la carrera, cuando entras en modo Hamster en la rueda y dejas que tus piernas vayan solas, me planteé qué coño estaba haciendo, un domingo por la mañana, enfrentándome a una prueba larga y dura.

Ese momento en el que la cabeza vuela, vienen los recuerdos.

Empecé en 2013. Me estaba poniendo muy fondón, y Marisa me regaló unas zapatillas de correr. Un regalo de cumpleaños casi envenenado.

Y empecé a correr. Si Lucas se denomina corredor “gordaco” ( y barefooter) yo también puedo (incluso descalzo, poco, que tengo los pies tiernos).

Y Mariano que me hizo de liebre en mi primera carrera seria, y casi me desfonda, pero consiguió que me picara el gusanillo.

Y conocí al equipo Pikolín, un gran grupo para entrenar. Aprendí a hacer series, a tomarme lo de correr en serio.

Y con ellos conocí a Kike. Un gran tipo.

Tan grande que ayer me permitió compartir carrera con él.

Tan grande que cuando mi hija se acercó para entrar a meta con nosotros se quedaba un paso atrás.

Tuve que cogerle de la mano para entrar con él. 42.195 metros compartidos. 4 horas y diez minutos corriendo juntos. Teníamos que entrar juntos en meta.

Nuestra primera maratón.

 

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