El arrozal

Cho Ji permanecía oculto en el arrozal. La luna nueva y las nubes le ocultaban mientras observaba a los dos erráticos soldados.

Su acercamiento a la posición adecuada era lento y sigiloso. El soldado más cercano a él cambió de comportamiento. Parecía que olfateaba más que vigilar.

Ahora oía los continuos gemidos y olía el hedor que emanaban los soldados. Sabía que el General había relajado la disciplina, pero no imaginaba que les permitiera emborracharse y dejar de lavarse.

Estaba cerca, era el momento. Agarró al soldado del pie, lo derribó al suelo. Mano a la barbilla, cabeza hacia atrás, un solo tajo en el cuello. Lo había practicado tantas veces que le resultó extraña la poca resistencia que ofrecía la traquea.

No tuvo tiempo para pensar en ello, el otro soldado apareció a su lado. Demasiado rápido. Sus reflejos actuaron antes que su cabeza. Patada en el pecho mientras desenvainaba la katana. Un movimiento certero separó la cabeza del cuerpo. El soldado no hizo ningún intento de utilizar su espada.

Con el rabillo del ojo vió al primer soldado intentando incorporarse. Aprovechó la posición para decapitarlo.

El camino estaba libre. Hizo la señal convenida y lanzó los cuerpos al arrozal mientras esperaba al resto de su grupo.

Le sorprendieron los ojos velados y la piel purulenta de los soldados muertos, pero no había tiempo para pensar en ello. Tenían una misión que cumplir.

Aprovechó los escasos minutos de espera para vendarse la mano izquierda. El soldado le había mordido al degollarlo. Nada preocupante, ya le había pasado otras veces.

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El run-run

No , no voy a hablar de correr.

El run-run es un atropello de pensamientos.

Después de la colonoscopia nos dieron un sobre cerrado y un mensaje “mañana a las ocho consulta”.

Desde ese momento hasta la consulta posterior al TAC estás dando vueltas a ideas.

Algunas positivas: es poca cosa, hay una tasa de supervivencia muy alta, lo han encontrado a tiempo.

Otras negativas que se resumen en ¿y ahora qué?

Y mucho, mucho tren de ideas: aún tengo la caravana a medio hacer, no voy a poder preparle la bici a la chica, espero que el seguro de la hipoteca cubra esto, si el pentagrama sirve para la música y para invocar al diablo ¿no se estarán equivocando los satánicos de dibujo?…

Y también están los sentimientos de culpa. Esto va ser porque esos días que estaba deprimido pensaba que no valía la pena seguir luchando. ¿por qué me pasa a mi que no le deseo mal a nadie?

Puede que los creyentes acepten señales divinas, yo no. Ni acepto señales divinas, ni determinismos. Si dios existe, acaba de demostrar que es un cretino.

Hoy, además he repetido cinco veces la historia. Hay que ser fuertes y tener ánimo, pero en este caso repetir no exorciza, sino todo lo contrario. A base de verbalizarla la he interiorizado. Hoy lo he pasado mal, porque intentaba contarla sonriendo y haciendo bromas, pero los ojos se me aguaban.

Al menos me quedan muchos años de práctica como montañero y judoka. Dos deportes en los que la resistencia y la fuerza mental son más importantes que la parte física. Menos mal, hoy pesaba 72 kilos.

Un par de días malos.

El lunes tuve apetito, últimamente no era muy común.

Guiso de pollo con todas las verduritas batidas en el caldo. Sigo siendo vegetófobo, pero me dejo “engañar”.

El lunes por la tarde no encontraba una postura que me aliviase. El lunes por la noche no pude dormir. El martes por la mañana no pude levantarme…

El miércoles pensé que dos días sin comer eran demasiado e intenté comer media manzana, la vomité entera (esto es un juego de palabras, para desdramatizar).

El jueves tuvimos consulta con el cirujano. Utilizo el plural. La enfermedad es mía, pero el desasosiego es compartido. Me explicó algo que no sabía, el intestino delgado propulsa los desechos, y con bastante fuerza. El tumor, Arturito, no está anclado a ninguna parte, así que la fuerza de propulsión lo empuja, retuerce… Solución, comidas poco copiosas de bajo residuo.

El martes visita con el anestesista.

Progresamos adecuadamente.

 

Esto se arregla cortando y pegando.

Jueves, de nuevo.

Tres centímetros, ulcerado, cortar y empalmar. Como resumen no está mal. Quitamos de aquí, estiramos, empalmamos.

Luego me tirará la sisa o algo, pero me han dicho que hay metros de sobra, que no me preocupe.

Es buena noticia. No afecta órganos cercanos no es muy grande y, además, hemos tenido suerte.

Si no se invagina y ulcera no hubiera provocado molestias, y no se hubiera buscado.

Ei viernes pasó a comité de tumores (vaya nombre) y la semana que viene nos dirán fechas de ingreso.

Al menos mortal, mortal, no es. Aunque me voy a morir, como vosotros, por oxidación, de esto hay posibilidades de librarse.

Hoy toca, además contárselo a mis hijas. A las pequeñas les he dicho más o menos lo que hay, que tengo un bulto en la tripa, que me lo van a quitar y que igual me tienen que poner unas medicinas para que no vuelva a crecer.

La peque me ha dicho que ya estoy muy delgado, que si es un bulto se tenía que notar.

La familia ya se ha ido enterando también. Ya he recibido llamadas de tipo “monólogo melodramático”, de esas que, cuando necesitas mantener la moral alta, te conducen a pensar en el suicidio.

El jueves que viene, más.

Mi primer TAC chispas.

Hoy tocaba TAC, mi primer TAC chispas.

He firmado un “consentimiento informado”… te van a pinchar un líquido, igual te sienta mal,… pero si no quieres no firmas, no te hacemos el TAC y tan amigos, tú te vas con tu tumorcico a ver quién te cuenta cómo es y nosotros seguimos con lo nuestro…

Bueno, tampoco es así, hay un riesgo en el contraste, asumible, pero debes conocerlo. Y hay un porcentaje infinitesimal de que pase algo grave, y te lo tienen que decir.

Infinitesimal, como que te toque la lotería, te caiga un rayo o te nazca un Arturito en las tripas.

Son cosas que pasan, a veces, a otros.

 

El caso es que vas allí, pensando que te van a meter en un tubo. “y sobre todo estate tranquilo, que te conozco, que no puedes parar quieto, que si te mueves no vale”.

Y tú, que te consideras el tío más relajado del mundo y sabes que no te vas a mover más de lo necesario, te encuentras en modo verborréico compulsivo porque estás más nervioso que un flan de gelatina (si esa aberración culinaria existe).

 

Total, que el tubo es una rosquilla, que ni da claustrofobia ni nada. Ni, afortunadamente, es Stargate, porque no me veo yo, en otro mundo con una bata de hospital, los calcetines y las botas. Que iba a parecer el autoestopista galáctico pero sin toalla.

 

Y el contraste, otra decepción. Trans-pa-ren-te. ¡Que es un contraste! Yo esperaba, pálido como soy/estoy, un color oscuro, o algo que se viera en la oscuridad, pero no, transparente.

 

De todas maneras, me pasé toda la tarde meando a oscuras, por si era fosforescente y no me lo habían querido decir. Hoy ya estoy casi convencido de que no, no era fosfi. Eso o retengo mucho.

 

Arturito is coming

“Tienes un tumorcico en el ciego”,

Te lo dicen en diminutivo, como si así el impacto fuera menor. De hecho lo es, aún no he asimilado la frase y ya estoy pensando en bodegas… Ciego del Rey. ¿De dónde vendrá ese nombre?

A mi ya me extrañó que nada más terminar la colonoscopia me dieran cita para el día siguiente. “mañana consulta”, no, mañana jueves no, el jueves que viene. “No, no, mañana, mañana”.

 

Lo de la colonoscopia es otra historia, tus amigos, los que ya han pasado por ello te cuentan que meten una cámara con una pinza para biopsias y te llenan el intestino de aire. Yo me imagino una betacam, con un compresor de hinchar ruedas de coche y unas pinzas de cocina. Cada uno lo que conoce. Luego no es tan grande, por lo menos lo que enseñan, aunque, como me durmieron, lo mismo podía ser lo que había pensado.

 

Desde septiembre tenía molestias abdominales que, algunas veces se convertían en dolores agudos, pero, había entrado en estado jubilado: pues me duele; pues será vesícula; serán divertículos, que yo tengo y duelen más que la vesícula…

 

El jueves sabré más cosas, si es como un garbanzo o como un R8 (el de renault, mi padre tenía uno azul y yo pensaba que era muy grande). La cantidad de malignidad que tiene. Si es parte de un plan para conquistar el mundo. Si me lo quitan y me ceban de química o si me ceban de química y me lo quitan… o cualquier combinación que se pueda hacer con química y cirugía.

 

Mira que me lo decía mi padre, “no vayas al médico, que te encontrarán algo”. Yo, como buen hijo, ya le hacía caso, ya, pero dos noches sin dormir me encaminaron a urgencias.

2014-11-15 74kilos
74 kilos, me estoy quedando delgadito. demasiado delgadito.

 

Y ahí estaba yo, acompañado de Marisa, viendo la foto de mi inquilino, y pensando cómo llamarlo. Es muy pálido, como los cocodrilos de las alcantarillas, y feo. No me importa que sea feo, la belleza está en el interior, pero es que incordia bastante. He decidido llamarlo Arturito. Blanquecino, redondito… ¿Para qué voy a atender a mi cambio de vida si puedo seguir teniendo referencias frikis?


Ahora mismo tengo en casa un cargamento de nolotiles que como me pille la DEA la liamos y un montón de preguntas en la cabeza. Y dolor, que me sigue doliendo el jodido.

maletín para la bici

Dicen que con una imagen sobran palabras, pero como soy un poco verborreíco, os lo voy a ir relatando.

Pillamos una bolsica de esas que tenemos en casa y una plancha de plástico rígido.

materiales

Dibujamos la trasera, recortamos, lijamos y limpiamos.

modelado

Un cordoncico de pegamento.

pegado
Y lo pegamos a la trasera por el interior.

interior

Marcamos donde irán las bridas, para que el maletín quede nivelado.

marcado

Perforamos. He usado un soldador para que no se deshilache la bolsa.

agujeros

Ponemos las bridas y apretamos.

bridas
Terminado.

montada

Los especialitos la podéis impregnar de impermeabilizante o buscar unas abrazaderas que permitan desmontarla cuando aparques la bici.