Dicen que se gafan…

…pero creo que no es cierto.

Que si cuentas los proyectos no salen.

Pero, si tienes que colocar a dos niñas, preparar excursión, buscar alojamiento…

A alguien hay que contárselo.

Así que, no me creo que el mal tiempo que se espera el domingo haya sido por haber contado que me voy al monte con la jefa.

Ni por haber pasado por debajo de una escalera, en la que estaba subido un gato negro, después de romper un espejo, y tirar un salero…

La falta de costumbre provoca errores.

Será porque llevo más de dos años sin escalar.

Será porque lo único que hago en las vías es asegurar.

Será porque llevo varias ferratas en el cuerpo.

Pero el otro día, en Morata,  me atreví con un palitouve (IV) en top y, aunque me vi suelto;

– me dolían las uñas de los pies (las tengo bastante descolocadas, así que llevarlas un poco largas y calzarse unos gatos ajustados son dos variables evitables).

y, lo que es peor:

me até al anillo ventral (error de principiante que se debe, supongo a los factores antes mencionados).

También nos recorrimos la ferrata de Puente Capurnos. Sencilla y bien equipada. Cerca de casa (45 min desde Zaragoza). Ideal para los que quieren probar las ferratas.

El surrealismo, mejor en familia.

Padre: Vente el domingo que, por las fiestas, hay caldereta de cordero.

Santi: ¡Vale!

——-

padre: El viento ha tirado los toldos y donde se iba a comer está a pleno sol.

tío: Pues hay que hacer algo.

Padre: ¿quieres una cerveza?

Santi: ¿los apañamos?

Cuñao: ¿cómo te vas a poner a apañar nada ahora? Había que haber venido a las siete de la mañana.

Padre: ¡Xageraoooo!

vecino: Cogemos las raciones y vamos a casa, que estamos a doscientos metros.

——–

Tío: Corre, tu coche, los pucheros, ¡Vamos, vamos!

Santi: ????

Tío: Corre, el coche, los pucheros.

Santi: ¿Necesitamos mucho espacio?

Tío: ¡Claro!

Desmontar los dispositivos de retención homologados para menores, desmontar la rejilla que separa el habitáculo del maletero, reorganizar todo el maletero para dejar el mayor sitio posible….

Tío: Corre, da la vuelta, acula, abre.

Santi: Perdona que pregunte, pero ¿para llevar una olla express grande, hay que tumbar los asientos?

Tío: y la bebida.

Santi: ¿una botella de vino y dos de agua?

——

Madre: venga que ya está la mesa puesta.

Padre: ¿quieres una cerveza?

Cuñao: ¿dónde has dejado los platos?

Santi: ¿Qué platos?

Cuñao: Los de plástico que te hemos dado para que guardaras.

Santi: He pensado que eran para contar las raciones y, como estaban sucios, los he tirado.

Cuñao: Cagontal, cagoncual, pues eran para no fregar en casa. Cagontal, cagoncual.

Santi: Que si es por fregar, fregaré yo.

Padre: ¿quieres una cerveza?

Cuñao: cagontal, cagoncual.

Madre: ¿Qué le has hecho ahora a este?

Santi: Yo que sé, que cada vez que se tira un plato de plástico sucio se muere la madre de Bambi o algo así.

Padre: ¿quieres una cerveza?

Cuñao: cagontal, cagoncual.

Tío: Trae las llaves que voy a por platos en un momento.

Santi: Pues vale.

Vecino: Que no pasa nada, que tengo platos en casa.

Padre: ¿quieres una cerveza?

——

Tío: Ya tengo los platos, pero como están sucios los voy a lavar. Que he tenido que esperar a que pusieran raciones para llevar.

Madre: No los laves, que ya tenemos de plástico.

Tío: ¡Vale! Los friego y vengo a comer.

—–

Esposa: ¿Está lavando esas bandejas de poliespan, iguales a las que has tirado, y que casi ocasionan una batalla campal porque eran para no fregar en casa?

Santi: En resumen, Sí.

Padre: ¿quieres una cerveza?

Santi: Anda sí, a ver si consigo entender esto.

pd: Una semana después, las bandejas aún siguen en la cocina de mi madre. Nadie se atreve a tirarlas.

Engañando el fin de semana

Liar a Madclimber, para que embarque a toda la familia en un viaje al reencuentro de Benasque, es fácil.

Conseguir un apartamento “prestao” en Benasque, también es fácil (al menos si te queda algún amigo).

Encontrarte que son las fiestas del pueblo y que la orquesta toca bajo la ventana es una putada.

Aun así, pese a los kilómetros y las escasas horas de sueño, decidimos ir de paseo a Aigualluts. Lógicamente no llegamos, cometimos el error de sobrevalorar a los pequeños.

Comimos en la Besurta y, cuando decidimos que ya se habían empapado bastante, recogimos y a casa. Que estaban los hinchables y el monte no era importante.

Pero, claro, el hombre, de natural inquieto, no puede dejar de maquinar. Y, además, ¿qué pintamos nosotros en los hinchables, si no nos van a dejar subirnos?

“Ahora volvemos”. Y nos dirigimos a la Ferrata del Castellaso.

“”Recuerda, pequeño escalador, deja el coche en la ermita y toma un camino a la izquierda…””, o era: “” deja el coche antes de la ermita y ve hacia el barranco””, ya recuerdo: “”tira el coche al barranco y elévate sobre las nubes…””. S’igual. Dejo aquí el coche, que esa es la salida de la ferrata y ya bajaremos hacia el principio. Debo empezar a apuntarme lo que me dicen.

Llegamos al cartel anunciador de la ferrata; “lleve usted casco, disipador y arnés”. Llevar, llevamos, pero mejor si nos lo ponemos, claro.

Siguiendo la costumbre del día nos pasamos el inicio y casi nos enriscamos por la cantera. Hay que dormir más, hay que dormir algo. Desandar y autoepitetarnos y comenzar.

La ferrata discurre por una antigua cantera, por lo que el principio parece un poco tumbado, pero poco a poco va empinándose. Incluso algún paso extraploma. Profusión de grapas en algunos puntos y escasez en otros, no hay problema, buena roca y buenos agarres.

Salimos al coche, volvimos a casa, cervecica y, a pasar otra noche sin pegar ojo, deseando la eutanasia preventiva de todos los diyeis del mundo.

Asómate, asómate al balcón...