El casting de Pekín stress.

Lo reconozco, me apunté al casting de Pekín Express.

Valoré las posibilidades. Por desgracia no era factible ir con mi mujer de acompañante; excedencias en mala época, dejar a las niñas sólas mucho tiempo, …

Así que opté por llamar al otro integrante de equipo ganador, un buen y, sin embargo, amigo.

Sus virtudes:

Escalador; acostumbrado a situaciones de tensión, a dejar su vida en manos de un compañero y sin problemas para dormir en cualquier sitio.

Baloncestista (o baloncestero, nunca lo he sabido, ni me ha importado); acostumbrado a jugar en equipo, competitivo y con dotes estratégicas.

Informático; al menos tiene la respuesta adecuada a cada pregunta.

“¿te vienes conmigo al pekín estress?”. “Vale, ¿Qué es eso?”.  Se me olvidaba otra virtud, se fía de mi aunque me conoce (¡inexplicable!).

Y no, no íbamos por el viaje, ni por los paisajes, ni para hacer amigos, íbamos por la pasta. Como todos los demás.

Nos llamaron por teléfono, nos pidieron una redacción y unas fotos. Guapos, bien plantados y con facilidad de palabra… eso creíamos que buscarían, pero no, nos volvieron a llamar. Y nos hicieron más preguntas y, hasta que comenzó el programa yo miraba el teléfono todos los días.

Al principio no pensaba verlo, “pues si no valgo para esto, no será tan importante”, pero mi tendencia al encefalograma plano me pudo (y el hueco del sillón, que me absorbe y no me deja levantarme).

Y vi a la pareja que nos había “sustituido” (dos tíos, aparentemente heteros, deportistas,… vamos, como nosotros pero en buena forma). Bueno, bien pensado creo que la pareja que nos había sustituido eran los otros, los mayores. Me parece que estamos diez años por encima (o por debajo) de los requisitos. Despotriqué un rato y me volví a enganchar al programa.

No lo voy a contar, quien lo sigue ya sabe de que va, quien no lo sigue no tendrá el menor interés en saberlo.

El caso es que los participantes se quejan de que otros: “van a ganar”, “siempre se creen los mejores”, “están compitiendo”. Y yo me pregunto: Si yo tenía claro desde el principio mi objetivo, ¿estos a que concurso se estaban presentando?

Pekín estress no es para viajeros/aventureros, esos ya saben donde y como viajar. Pekín estress es para “mataos” como yo, que no tienen ningún interés en el territorio, sino en el premio (vale, es demasiado pragmático, pero es así).

Y, con estos requisitos pregunto: ¿alguien en la sala que se venga conmigo al próximo Pekín estress?

“darsus prisa, que el casting empieza en diciembre”

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